En los aserraderos, la materia prima debe aprovecharse al máximo. Y todo depende de la toma de decisiones respecto a la producción, de manera que impacte positivamente o no en los resultados de las operaciones.

Aquí, la automatización se presenta como una fuerte aliada tanto durante la ejecución de las tareas como en el desarrollo de las acciones. Por cierto, puede elevar la productividad hasta en un 300% si se combina con tecnologías como IA, robótica, sistemas computacionales, etc.

Adir Dias, fundador de SVJD Robotics, defiende que, además de la agilidad de las máquina la productividad necesita también de inteligencia. “No basta con automatizar una tarea, es preciso entender qué está sucediendo en la producción y ofrecer información para que la industria tome mejores decisiones”.

La transformación de los datos

Según el especialista, existe una lógica para que la automatización consiga elevar la productividad en los aserraderos. Y esta reside en la transformación de los datos en actividades que, generalmente, dependen de la mirada y de la experiencia humana.

Por ejemplo, los escáneres inteligentes pueden captar las características individuales de las piezas, mientras que los algoritmos analizan dicha información para indicar la mejor decisión. A continuación, los sistemas robotizados intervienen para ejecutar las operaciones con velocidad y precisión.

Es decir, el resultado no proviene de la sustitución de las actividades manuales, sino del seguimiento de indicadores de desempeño en tiempo real. Con ello, es posible identificar mejor los cuellos de botella de los aserraderos, monitorear las pérdidas y evaluar el rendimiento de la madera. De este modo, la producción deja de comprender solo una secuencia de operaciones para actuar también como una fuente continua de información para la gestión.

“El objetivo es lograr que la industria tenga más control sobre lo que sucede dentro de la fábrica. Cuando la producción pasa a generar datos confiables en tiempo real, la empresa consigue identificar problemas,corregir rumbos y tomar decisiones con mucha más seguridad”, resalta Adir.

La importancia de la materia prima

En los aserraderos, la inteligencia presentada en este contenido tiene gran relevancia, ya que la materia prima representa una parte considerable de los costos. Por lo tanto, el desperdicio se puede reducir mediante un mejor aprovechamiento de cada pieza, insumo y/o material. Además, será posible agregar valor a la línea de producción.

Otro punto importante destacado por el ejecutivo es el análisis individualizado de los procesos, con el fin de mejorar la estandarización. Para él, en lugar de concentrar determinadas decisiones exclusivamente en la evaluación humana, la tecnología en los aserraderos debe utilizar criterios automatizados para clasificar y direccionar las piezas.

En resumen, la automatización inteligente ofrece consistencia a los aserraderos con una base de datos capaz de respaldar ajustes a lo largo de las operaciones.

Automatización para diferentes perfiles del sector maderero

La tecnología beneficia a diversas operaciones del sector maderero porque considera sus respectivas características. Existen soluciones específicas para diferentes aserraderos, por ejemplo. El enfoque puede estar en las grandes producciones, donde la velocidad y la capacidad operacional son determinantes, pero también donde la precisión de la clasificación y el aprovechamiento de la madera tienen mayor peso.

Adir explica que en todos los casos los conceptos asociados a la Industria 4.0 son esenciales. Porque, más que acelerar las máquinas, la automatización inteligente necesita crear una nueva capa de control sobre los aserraderos. Y el camino son los datos producidos durante cada operación. Incluso, los gestores pueden monitorear el desempeño, localizar pérdidas y ajustar procesos con mayor agilidad.

Aún según el especialista, en el mercado actual, la productividad y el aprovechamiento de la madera van de la mano; por lo tanto, transformar información en decisiones puede ser tan importante como aumentar la velocidad de las tareas.

“Durante décadas, la industria invirtió en máquinas cada vez más rápidas. Nosotros creemos que el próximo salto de productividad ocurre cuando las máquinas también pasan a generar inteligencia”, concluye.